Has venido una noche más joven y fiel amigo felino,
Te has escurrido entre mis sabanas y has entrado por mi ventana
Solo para maullarme, sí, maullarme a la cara,
Tus ojos amarillos, amarillos de minino.
Me miraban fijamente. Con desprecio,
A la vez, que maullabas,
En mi cara, en mi cara.
Te quejabas, con recelo
Por los gatos que afuera estaban.
-Miau...-Dijiste, yo te mire.
Observe tus afilados dientes de gato,
Que bajo la luz,
La luz lunar que se colaba por la venta,
Igual que tú.
Se veían mortales, tus ojos,
Ya no eran tan amarillos, si no marrones,
Más se endurecieron estos
Y bajo un último maullido,
Tu fiel mi fiel amigo,
Te has marchado.
-¿Fue esto un hasta nunca?....
***
Ya es de noche
Ya hay estrellas
Ya hay luz de luna
Ya hay fortuna. Fortuna
Sí, pero nocturna,
Traicionera,
Así de rastrera,
Pero fortuna,
Y la hay, la hay,
Suerte sí, o al menos,
Es lo que pido,
Desde la noche en que te marchaste.
¡Que de gatos!
Han venido,
A asomarse,
Por mi ventana,
Que de noches,
Yo he oído,
Dulces y finas las melodías,
De sus maulladas,
Pero ninguna como la tuya,
Joven y fiel querido gato.
No lo sabes, ya lo sé, que la apreciaba, a ella también,
Porque solo yo buscaba
Cada noche tus maulladas.
Que miraras con tus ojos bicolores
Si, esos, amarillos y marrón,
A mi cara como fuera
Aun dulce, aun enfadada
Solo importaba
Que miraras
***
Ya ahora
Lo deseo
Pero aun así
No lo quiero
Gato infiel
Y traicionero
Ya no vuelvas
Mi ventana
Esta cerrada
Tus maullidos
Ya no faltan
martes, 26 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
El ocaso eterno
Eh descubierto como el cielo dormía
En tus hombros, como el ocaso se perdía
En tus mejillas, como ardía
El fuego en tu mirada
Y como perecían las olas
En tu plana espalda.
Como de las curvas de tu nariz,
Hasta la de tus ondulados cabellos
Que formaban una fina raíz
Hasta el áspero tacto de mis dedos,
Se encaprichaban con mis besos
Dándole sentido a los arboles
Que arropaban nuestro lecho.
“Ahí yacen los amantes enamorados
Que entre un enjambre de abejas,
Entre la miel y sus besos
Que marcan el fin de un ocaso eterno”
Susurraba impetuoso el frío viento.
sábado, 2 de julio de 2011
El rio y su cauce
El cauce del rio que baja solo
Por la montaña de tus besos
Dulces y cortos, de la cierra de altos
Picos hasta la llanura de cálidas tierras.
En un intento desesperado de no dejar
Enfriar sus aguas más de lo que estuvieron
En aquella montaña.
En silencio va, por las tierras de los humanos
Codiciosos que recogen de su esfuerzo
Unos fruto más que deliciosos,
Baja el rio y su cauce silenciosos, silenciosos
Ellos solo son uno, y van más que orgullosos
De cumplir su propósito.
Llegando al delta donde todo se mezcla
Agua dulce y salda, y en un mar de espumas
Alborotadas se convierte el cauce y su rio
El rio y su cauce en nada, adsolutamente en nada
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